Convirtiendo a Paraguay en una potencial China

portada v2

En poco más de un año, la empresa maquiladora Marseg SRL se ha convertido en una empresa de proporción global. La misma receta se podría aplicar para que Paraguay se convierta en la nueva China de la región.

Un grupo de personas se amontonaban en el acceso principal de Marseg. A medida que transcurrían los minutos, el número de empleados que venían a hacer el relevo de tumo, seguía en aumento. Ya era imposible contarlos. Eran cientos, Finalmente, los funcionarios fueron conducidos a la planta fabril para iniciar el nuevo turno de trabajo. Dos largos hangares que forman una «L» se levantaban ante nuestros ojos, en el interior, tres líneas de producción perfectamente delimitadas recorren la amplia y larga planta.

Cada línea está conformada por diversas maquinarias de última tecnología, muchas de ellas computarizadas que cumplen varias funciones en el armado de los capellanes – parte superior del calzado de seguridad industrial- principal producto de la empresa. Al término de la linea de producción está una pizarra donde en una planilla se cuantifica el objetivo de producción del día: 2.000 era el número de producción de pares de capellanes previsto como meta.

Desde los parlantes que están ubicados en la parte superior lateral del complejo se escuchaba una voz de aliento para que los empleados sigan trabajando a buen ritmo y con calidad. Se trataba de uno de los propietarios de la empresa que seguía paso a paso los tiempos de la planta. Finalizada la jornada, la pizarra era completada con el número 2.034. y desde el parlante se escuchaba palabras de congratulaciones a los empleados.

Al otro lado del micrófono. Walter Gwynn, gerente general de la empresa, se sentía satisfecho por haber logrado el objetivo del día. Hace apenas poco más de un año que Marseg comenzó a operar y ya se encuentra entre las 50 productoras de capellanes más grandes del mundo, con casi 500 mil pares al mes, según los datos de la empresa. Con un total de 600 empleados, es la manufacturera más grande del país. Indirectamente son 1.000 personas que dependen de la planta.

En término de adaptación de tecnología se situaría entre las más vanguardistas del país, con una inversión millonaria en equipamientosde última generación. En el ranking de exportadoras de empresas maquiladoras, también se encuentra entre las primeras, exportando el 100% de su producción actualmente al Brasil con un monto estimado en USD 1.2 millones de envíos mensuales al exterior.

LOS PROMOTORES.

Andrés Gwynn. presidente de Marseg SRL y su hermano Walter Gwynn están viviendo el fantástico resultado de la maquila. Los números hablan por si solos. Pero los hermanos Gwynn no pretenden mantener una actitud pasiva y encerrarse en su exitoso microcosmo, sino que más bien desean convertirse en promotores de la maquila a nivel nacional. ‘Realmente mi objetivo es mostrar experiencias como la nuestra y que sirva de ejemplo para que otras empresas puedan tomar el mismo camino.

Inclusive, en reuniones que mantuvimos con gente de la Cancillería nos pusimos a disposición para apoyar e instruir a nuestros cónsules, a nuestros embajadores, a nuestros encargados de negocios, a promocionar el Paraguay de una forma diferente, inteligente, pues nuestro país no solamente tiene linda tierra para invertir en ella y plantar soja», señaló Walter Gwynn, quien hasta hace poco se encontraba trabajando en Estados Unidos como gerente comercial de una compañía. La vida profesional de Andrés Gwynn también dio un giro repentino.

Se encontraba en Chile trabajando como gerente comercial del grupo del que actualmente forma parte Marseg. El empresario considera que existe una incoherencia en Paraguay. «Nos quejamos de que no hay trabajo y, por otra parte, tenemos la maquila, una herramienta fantástica de generación de mano de obra». Andrés Gwynn, al igual que su hermano, se pone a disposición para ver qué se puede hacer para promocionar y dar empuje al país. «Lo que hace falta es un poco de ingeniería industrial. No hace falta traer una industria completa. Es decir, es ir afuera y hablar con los empresarios extranjeros para ver qué parte de su proceso lo podemos producir en el país. Insisto que hay que buscar contrapartes en el mercado como Brasil o Argentina, o en otros países, gente que ya esté fabricando, que quiera diversificarse y aprovechar las sinergias.

De este modo, los costos de producción se minimizan al utilizar los beneficios de la maquila en Paraguay y nosotros aprovechamos el desarrollo del producto que ellos tienen, el know how, la distribución, el marketing. Deberíamos convertir a Paraguay en una China. La maquila es el camino. De acuerdo a Walter Gwynn es muy poco lo que se conoce de la maquila paraguaya en el exterior. «Cuando le comentas que solamente se paga el 1% y que está exento de toda otra carga, la gente se queda sorprendida. Quizás falta un Ministerio de la Maquila que viaje y salga a mostrada idea con capacidad y seriedad».

DOS AÑOS ATRÁS.

Cuando Andrés Gwynn, especialista en seguridad industrial, se enteró de que el grupo del cual formaba parte tenía intenciones de ampliar la capacidad productiva en la región, planteó a sus socios la posibilidad de hacerlo desde Paraguay utilizando los beneficios de la maquila para minimizar los costos.

Al poco tiempo de haberse planteado la propuesta, se realizó una reunión decisiva que determinaría si la inversión se haría o no en Paraguay. Los cómputos eran evidentes, el costo de producir en Paraguay era más ventajoso. Pero el debate giraría sobre otra cuestión: la calidad de la mano de obra paraguaya.

«Cuando nosotros dijimos vamos a hacer esto, fue todo un proceso, ocho meses nos costó, hablar con despachantes, con gente deaduanas,sabersi realmente la maquila informó realmente, muy bien todo. No. sotros hicimos un trabajo de gabinete.de investigación profunda, y ahí le dijimos a nuestra gente vamos a llevar esto allá, están dadas las condiciones, y mira, no pasó de cuatro meses que ya estábamos armando aquí la planta expresó el gerente general. La pregunta clave que recibieron los hermanos Gwynn fue:

«¿Ustedes creen. responden por el personal paraguayo?». Pregunta que fue respondida de la siguiente manera por Walter Gwynn: «Yo respondo 100 por ciento.»

CALIDAD Y COSTO.

En el plan de negocios de Marseg figuraba como meta la producción diaria de 10 mil pares de calzados. Al cabo de un mes de producción fue tanto el éxito de la mano de obra que se llegó a producir el doble de lo establecido. La empresa produce 20 mil pares de capellanas por día, en tres turnos continuos, que son exportadas al Brasil para que la casa matriz termine el calzado de seguridad industrial. «Tenemos una buenísima mano de obra. Nuestro producto tiene cero por ciento de reclamo o de rechazo. Hoy cuando llega un producto nuestro al Brasil,con nuestro sello dicen: esto viene de Paraguay», señaló Walter Gwynn.

«Un detalle importante es que no hay que decir que la única ventaja de la maquila de Paraguay es que el producto es más barato, no es así, somos en costo un poquito menos nomás, no hay que engañar diciendo que es un regalo, pero tenemos otra ventaja que es la calidad de mano de obra, que increíblemente es muy superior al resto de la región, y por algo nuestra gente se va a trabajar y ya no quieren volver más de Argentina por ejemplo, complementó Andrés Gwynn.

De acuerdo a un estudio presentado por FIEST,institución que nuclea a las industrias fabriles de San Pablo, la maquila de Paraguay proporciona una ventaja comparativa para muchos sectores. De acuerdo a los hermanos Gwynn, una de las principales barreras que reduce la ventaja comparativa de Paraguay es la deficiencia en la logística.

«Lo que a nosotros nos cuesta básicamente es la logística. Las leyes sociales suelen ser mucho más altas en Brasil, y en Paraguay es mucho más barata, pero si vos le ponés el costo logístico en el medio, entonces ahí más o menos se equiparan los costos. No vamos a decir que es igual, pero de todos modos se vuelve costoso», puntualizó Walter Gwynn.

En tanto, Andrés Gwynn añadió: «cuando necesitas de un proceso de importación, que requiere logística. requiere flete, y sabemos que es costoso, es un aditamento que se le va al producto de una manera alta, como el trabajo que hace el despachante de aduana, internación de las mercaderías, vuelta a reexportación de la mercaderías, es un proceso que lleva y que genera un costo».

¿QUÉ CRISIS?

Los cientos de empleados de la empresa trabajan a un ritmo imparable. La planta opera 24 horas por día, haciendo ciertas interrupciones los sábados y domingos de noche, tal como lo exige la ley. En medio de la crisis, la gigantesca planta opera al 90% de su capacidad, proveyendo aproximadamente el 33% del total de capellanes producidos por las fábricas de la matriz brasilera.

Cuando la crisis financiera arribó a fines del 2008. la empresa se encontraba en etapa de expansión. Pese al deterioro de las condiciones externas, la empresa siguió aumentando su capacidad de producción contratando más personal y ampliando el volumen de exportación.

En noviembre del año pasado se comenzó a vivir el bajón, pero el efecto en lo que es seguridad industrial fue muy reducido, porque este es un producto de necesidad y no de moda, ni es un producto de segunda necesidad, es de primera necesidad, hoy día la persona que tiene que trabajar en una planta fabril de Brasil y en todo el mundo por ley debe usar zapatos de seguridad industrial, señalo Andrés Gwynn. Además, cuando se debe escoger en que aéreas reducir los costos, es poco probable que se haga donde existe una mayor ventaja comparativa. «Nosotros estamos en un nivel que no nos ha llegado. El grupo nuestro produce 60mil pares por día, nosotros les hacemos 20 mil por día, en Brasil bajó del 40 mil pero a nosotros no nos afectó, por que nosotros no producimos tampoco el 100%, si hacíamos el 100% si hubiese bajado», recalcó Walter Gwynn.

OBJETIVOS.

Con mucho optimismo, los directivos de Marseg comentaron a FOCO que para fin de año, la empresa tiene previsto llegar a una producción de 21.000 capelladas por día. El aumento significará pasar de 600 empleados a un total de 750 empleados en planta. Respecto a la capacidad de producción, Walter Gwynn comentó que la planta está trabajando al 90% de su capacidad, pero que día a día va en aumento.

«No estamos parando, nuestro objetivo es llegar al 100%, y eso depende solamente de nosotros y de la gente. Conste que recién el 28 de junio de 2008 la planta comenzó a operar. Uno de los proyectos de mayor relevancia que se está evaluando para el próximo año es terminar el 100% del calzado en Paraguay. La inyección para que el calzado quede terminado, también es un proyecto de la segunda etapa que está previsto para el año que viene. Pero hoy el consumo y las necesidades de la demanda son tan grandes que estamos aumentando la capacidad productiva de capelladas antes que terminar los zapatos», explicó Andrés Gwynn.

De concretarse ese proyecto, se deberá realizar una inversión realmente significativa de una unidad productiva en torno a USD 2,5 millones. «Una vez que finalicemos el proyecto de finalización del calzado, de la fabricación del 100%, queremos incorporar otras líneas de productos que el grupo fabrica, que es la parte de guante de seguridad».

Un tema no menos importante, y que podría generar un efecto multiplicador en la economía doméstica, es la compra interna de cuero. En la actualidad, todo el cuero se importa del Brasil. «Nuestro objetivo es lograr que se certifique el cuero paraguayo. Estamos en ese proceso, estamos viendo empresas de manera que podamos certificar el cuero, porque nosotros trabajamos con normas ISO, y una vez que tengamos al proveedor certificado, ahí recién podremos iniciar esta nueva etapa de acople, explicó Walter Gwynn.

Sin embargo, dada la escala de demanda del cuero, y de su alta calidad exigida, no será del todo fácil cerrar este circulo, al menos de forma inmediata según destacaron los directivos. De todos modos, Marseg compra bastantes insumos locales,como hilo, forros, cajas de cartón, y bolsas de plástico. En la parte extrema de la planta se encuentra el depósito, donde ordenadamente se levantan hileras de cajas de cartón que contienen los productos de Marseg, con el distintivo «Hecho en Paraguay». Las cajas fueron introducidas en un camión que ingresó de cola al depósito. Una vez cargado el camión, se cierra sus puertas. El chofer firma el documento de recepción, enciende el motor, y toma camino a Paraná, Brasil.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Outsourcing en Paraguay

PROINSEG SRL , Pro Industrias del Paraguay , tiene 16 años operando bajo el régimen de maquila y ha sido socio estratégico procesando productos para

Leer más »

Menú